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sábado, 2 de agosto de 2008

Una forma de maltrato: el acoso moral


Torturar a los semejantes con refinamiento es la finalidad del acoso moral

El acoso moral es procedimiento de destrucción de la persona que es llevado a cabo por otra persona mediante procedimientos indirectos, ademanes, palabras de desprecio y de humillación. Hablamos de acoso cuando la situación se produce en un periodo largo y continuado.

A veces en esta violencia perversa está incluido todo un grupo, toda una familia o todo un ambiente laboral. Lo que caracteriza la perversidad es no considerar al otro como una persona sino como un objeto utilizable. El maltratador moral puede utilizar, desechar y humillar a su víctima.

El agresor de darse importancia rebajando a los demás y evitar así cualquier conflicto interno. La responsabilidad recae en la víctima. Lo único que les interesa es alcanzar el poder o mantenerse en él ocultando sus incompetencias o debilidadesNo hay un patrón único de acosador moral. Puede ser un padre o madre, un cónyuge o un superior en el ámbito laboral. A todos une el mismo fin, destruir moralmente a su víctima, sin que esta acción pueda atribuirse al acosador.

Las palabras como armas
La sutileza del acoso moral causa escalofríos. Normalmente el acosador causa desesperación en su víctima y desde su tranquilidad presenta al acosado como un histérico o un desequilibrado, simplemente porque grita o se rebela

El acosador moral suele emplear las palabras como auténticas armas arrojadizas. Transmiten sus mensajes mediante alusiones, mediante sobreentendidos, sin comprometerse pero dando en el blanco y provocando el terror en el acosado

Incluso cuando el tono de la conversación con su víctima es más fuerte, el tono del agresor no suele subir, incluso baja y se hace más sugerente. Disfruta provocando la pérdida de control de su víctima, y su nerviosismo le produce placer.

No es infrecuente que haga aparecer a la víctima como causa del problema, aprovechando su desesperación y sus reacciones de defensa como argumentos de una supuesta agresividad

La comunicación paradójica
La comunicación paradójica supone decir algo y transmitir al mismo tiempo otro mensaje. Los acosadores morales transmiten mensajes sutiles que no se perciben inmediatamente como agresivos o destructores. Y no se perciben como agresivos, porque simultáneamente otro mensaje contradice el primero.

Cuando la víctima del acosador está bajo el dominio del mismo se consigue que el doble mensaje se desenrolle y sea interpretado según la intención del acosador. Un ejemplo de doble mensaje sería el que expresa algo verbalmente pero expresa todo lo contrario a nivel no verbal.

Es frecuente que los acosadores morales digan algo muy amable, un elogio, pero con un tono amenazador. Los testigos sólo oyen un cumplido, pero la víctima descodifica el mensaje y entiende la amenaza.

La víctima se acobarda y no suele reaccionar
El acoso empieza de forma anodina y poco evidente. Los ataques se van multiplicando y la víctima es cada vez más acosada, situada en un nivel de inferioridad, descalificada, hasta que revienta, no puede más y enferma. Es muy típico que ese momento sea aprovechado por el acosador para denunciar que el acosado es débil, depresivo o que está enfermo. Se trata de un procedimiento de depredación con el objetivo fijo de destruir a una persona.

Las víctimas no caen en la trampa porque sean masoquistas o porque les guste el sufrimiento. Caen porque se les impide entender este tipo de situaciones. La instauración de una situación de dominio, que paraliza a la víctima y le impide defenderse es una condición previa.

El agresor mantiene a la víctima en una relación de dependencia e incluso de propiedad, para que el agresor compruebe su omnipotencia. Se busca mantener a la víctima bajo dominio para frustrarla permanentemente

Una solución complicada
Una de las características de la violencia moral es su sutileza y difícil detección. Muchas víctimas ni siquiera saben que lo son, pero llevan amargas existencias pensando de sí mismos que son torpes o inferiores a los demás. En el caso de los niños es cruel, porque los niños siempre defienden a sus padres

La negación de la violencia es lo que impide encontrar una solución. Todo lo que dice la víctima para defenderse queda deformado para que se sienta culpable. Los observadores no pueden detectar algo más que bromas o pequeños ataques verbales totalmente inofensivos

La única solución es el desenmascaramiento de los maltratadores y el apoyo a las víctimas para que salgan de su apatía y defiendan sus posiciones en un plano de igualdad. Probablemente los maltratadores tengan muy mal pronóstico casi siempre incapaces de enfrentarse a un mundo donde ya no son líderes.