La guerra afecta a los individuos trasformando la vida en incertidumbre y cambiando las pautas de conducta, sentimientos
y emociones.
y emociones.El mundo se encuentra de nuevo inmerso en una guerra. Muchas personas que no han tenido la experiencia de un conflicto tienen una imagen de la guerra como un cuento infantil en el que dos ejércitos se enfrentan en un campo de batalla. Como consecuencia colateral de la lucha, la violencia y las consecuencias trágicas podrían salpicar a los civiles.
Esta es una visión muy poco realista de los acontecimientos bélicos. Lo más perturbador de la guerra es que acaba con el orden de la vida cotidiana y transforma en inseguridad todo aquello que en la paz es un valor seguro. El trabajo, el hogar, la familia, incluso la continuidad de la propia vida y el futuro pasan a ser una incógnita.
Por otra parte la población civil sufre las acciones diseñadas específicamente por el enemigo y que van encaminadas a debilitar voluntades y vencer a través del miedo. Este efecto ha sido siempre utilizado y por ello el pillaje y los excesos, los crímenes de guerra en definitiva, son poco combatidos y hasta alentados por los mandos militares.
Hoy día estas acciones sobre la población civil se han sofisticado hasta el límite de la crueldad como se ha ido viendo por los resultados de la guerra en la antigua Yugoslavia, Irak o Afganistán.
Daños de la guerra a las personas
No pasan desapercibidas en las catástrofes y conflictos bélicos las necesidades de la población afectada. Se necesita atención médica, cuidados, comida y agua, así como alojamiento. Podemos afirmar que las demandas de ayuda son comprendidas incluso por el bando vencedor y no es nada extraño que partan inmediatamente ayudas económicas y materiales urgentes para la población desfavorecida.
El sufrimiento físico parece que tiene siempre remedio a través de la movilización de ayudas. Pero hay un sufrimiento casi siempre olvidado e incluso a veces ocultado que corresponde a los nefastos efectos psicológicos que se producen en estas circunstancias sobre las víctimas de las catástrofes bélicas.
Los problemas psicosociales son con frecuencia apartados como males menores y se le supone a la sociedad en su conjunto y a los individuos uno a uno, la capacidad de remontar las consecuencias de la guerra.
Efectos traumáticos de la guerra
Las consecuencias de los conflictos y las guerras sobre las emociones, los sentimientos y las mentes de quienes padecen los enfrentamientos bélicos son graves y dejan secuelas en las sociedades, como lo hacen en los individuos.
Los efectos traumáticos de la guerra son tan extensos que no pueden encuadrarse en un solo término psicodiagnóstico. Las respuestas a los hechos traumáticos pueden ser emocionales. El individuo en estos casos puede mostrar rabia, terror, desamparo, ansiedad y depresión. La reacción más grave sería el ‘shock’ o estado paralizante en el que el sujeto se desconecta del medio.
Entre las reacciones cognitivas a la guerra puede encontrarse confusión, disociación, desorientación, auto-culpabilidad, y pensamientos irracionales.
También existen reacciones orgánicas como la fatiga, insomnio y las pesadillas. La hiperactividad es también una reacción orgánica al trauma de la guerra. Las víctimas de los conflictos pueden ser, además de los muertos, los sobrevivientes.
Esta es una visión muy poco realista de los acontecimientos bélicos. Lo más perturbador de la guerra es que acaba con el orden de la vida cotidiana y transforma en inseguridad todo aquello que en la paz es un valor seguro. El trabajo, el hogar, la familia, incluso la continuidad de la propia vida y el futuro pasan a ser una incógnita.
Por otra parte la población civil sufre las acciones diseñadas específicamente por el enemigo y que van encaminadas a debilitar voluntades y vencer a través del miedo. Este efecto ha sido siempre utilizado y por ello el pillaje y los excesos, los crímenes de guerra en definitiva, son poco combatidos y hasta alentados por los mandos militares.
Hoy día estas acciones sobre la población civil se han sofisticado hasta el límite de la crueldad como se ha ido viendo por los resultados de la guerra en la antigua Yugoslavia, Irak o Afganistán.
Daños de la guerra a las personas
No pasan desapercibidas en las catástrofes y conflictos bélicos las necesidades de la población afectada. Se necesita atención médica, cuidados, comida y agua, así como alojamiento. Podemos afirmar que las demandas de ayuda son comprendidas incluso por el bando vencedor y no es nada extraño que partan inmediatamente ayudas económicas y materiales urgentes para la población desfavorecida.
El sufrimiento físico parece que tiene siempre remedio a través de la movilización de ayudas. Pero hay un sufrimiento casi siempre olvidado e incluso a veces ocultado que corresponde a los nefastos efectos psicológicos que se producen en estas circunstancias sobre las víctimas de las catástrofes bélicas.
Los problemas psicosociales son con frecuencia apartados como males menores y se le supone a la sociedad en su conjunto y a los individuos uno a uno, la capacidad de remontar las consecuencias de la guerra.
Efectos traumáticos de la guerra
Las consecuencias de los conflictos y las guerras sobre las emociones, los sentimientos y las mentes de quienes padecen los enfrentamientos bélicos son graves y dejan secuelas en las sociedades, como lo hacen en los individuos.
Los efectos traumáticos de la guerra son tan extensos que no pueden encuadrarse en un solo término psicodiagnóstico. Las respuestas a los hechos traumáticos pueden ser emocionales. El individuo en estos casos puede mostrar rabia, terror, desamparo, ansiedad y depresión. La reacción más grave sería el ‘shock’ o estado paralizante en el que el sujeto se desconecta del medio.
Entre las reacciones cognitivas a la guerra puede encontrarse confusión, disociación, desorientación, auto-culpabilidad, y pensamientos irracionales.
También existen reacciones orgánicas como la fatiga, insomnio y las pesadillas. La hiperactividad es también una reacción orgánica al trauma de la guerra. Las víctimas de los conflictos pueden ser, además de los muertos, los sobrevivientes.
También los conflictos pueden causar graves trastornos conductuales como alienación, separación social, problemas en las relaciones interpersonales y conyugales, drogadicción y alcoholismo. En los niños puede verse un retroceso en el comportamiento y otros trastornos de conducta.
Trastorno de estrés postraumático
Todos estos trastornos pueden perdurar en el tiempo y marcar para siempre las vidas de muchos seres humanos. Hay por desgracia muchos ejemplos de los efectos de la guerra a largo plazo y que pueden ser aún hoy observados en los sobrevivientes de los campos de concentración nazis o en los veteranos de la guerra de Vietnam.
El trauma provoca un trastorno físico brutal en la experiencia ordinaria, que deja a la persona desamparada, a merced de un mundo que de pronto se convierte en imprevisible y peligroso, violento y que amenaza la vida. Se conoce a esta alteración como ‘trastorno de estrés postraumático’.
Se caracteriza este trastorno porque las creencias sobre uno mismo y el mundo son aniquiladas, se experimenta un sentimiento de pérdida, surge la desconfianza y los sentimientos de inseguridad, la víctima se considera culpable de lo sucedido y se desequilibra la propia personalidad.
La paz como deseo universal de los individuos
A pesar de las numerosas guerras recientes y de las muchas experiencias de sufrimiento humano inútil, parece que las personas no hemos aprendido a evitar los conflictos. Los políticos, los sociólogos, los economistas, los historiadores y los estudiosos del comportamiento humano, deberían buscar alternativas globales para solucionar la falta de entendimiento.
Sigue siendo un misterio cómo a pesar de ser la vida en paz un deseo universal de todos los individuos, la guerra sigue siendo la salida oficial para todas las discrepancias de cierto relieve. Salvo psicópatas y otros trastornados, nadie quiere en modo alguno la guerra, sino vivir en paz con sus semejantes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario