martes, 3 de agosto de 2010

: Trastorno de la personalidad tipo inestabilidad emocional

Es relativamente frecuente que las personalidades inestables tengan impulsos autodestructivos y suicidas.
La palabra personalidad deriva del griego ‘persona’ que es la máscara empleada en el teatro clásico. El sentido de la palabra ha ido variando de lo más externo a lo más interior del ser.

La personalidad se concibe como un patrón de características psicológicas profundas que son casi todas inconscientes y muy difíciles de cambiar. Se manifiestan estas características automáticamente en todas las acciones del indivíduo.

No sólo lo biológico interviene en la personalidad. También el aprendizaje es importante y se imbrica de modo inseparable con lo biológico, para explicar el modo de percibir, sentir, pensar, afrontar y comportarse la persona.

El trastorno de la personalidad supone que los patrones persistentes en la forma de percibir, relacionarse y pensar que denominamos rasgos de la personalidad, se convierten en desadaptados. Si los rasgos desadaptados producen deterioro funcional o malestar, se habla de trastorno de la personalidad.

Trastorno de personalidad tipo inestabilidad emocional
Se denomina también a este trastorno inestabilidad emocional. Se caracteriza por inestabilidad en las relaciones interpersonales. También hay una alteración en la imagen que el sujeto tiene de sí mismo y en los afectos.

Las personas afectadas de inestabilidad emocional son muy impulsivos en distintas situaciones. Es muy frecuente que luchen contra el abandono real o imaginado. Les produce un gran temor a perder afectos, a perder amistades o relaciones.

El miedo a la pérdida afectiva hace que estos sujetos cambien su comportamiento y su manera de ver el mundo e incluso de verse a sí mismos. Con frecuencia son muy sensibles a los cambios ambientales y reaccionan con ira, miedo o actos impulsivos.
Ante una frustración, una persona con esta alteración puede actuar usando el anonimato, siempre envuelta en una máscara de protección, intentando dañar a quien su fantasía hace responsable de su malestar y su desdicha, cuando para el resto de los mortales somos cada uno dueños de nuestro destino y responsables de nuestras reacciones. Por lo general arremeten cobardemente contra quienes en algún momento les prestó ayuda, desde el médico al empleado del banco, depende del momento. Incluso este comportamiento obsesivo puede llegar a personas con cierta relevancia en la comunidad, a las que típicamente intentan denigrar. En el fondo este comportamiento es una forma menos evidente de "pseudosuicidio", porque lejos de liberarles o darles satisfacción se convierte en obsesión, lo que se reconoce porque es raro que ataquen una sola vez, siempre repiten.

Labilidad con las amistades y en la autoimagen
Las personas con inestabilidad emocional pueden ocasionarse daños, a veces mutilaciones y tener conductas suicidas cuando sus relaciones fracasan. Es muy típico que establezcan vínculos muy intensos con sus acompañantes, a los que idealizan, para pasar a devaluarlos porque no les prestan atención. Lo mismo sucede con profesionales que les han atendido o personas relevantes del entorno: en cuanto desaparecen de sus vidas o cambian de destino pasan de ángeles a demonios.

El cambio en la autoimagen se pone de manifiesto por los cambios de objetivos, de opinión, de valores, de aspiraciones y de proyectos de vida, así como de aspiraciones profesionales.

También se observan cambios en las amistades, en las tendencias y a veces, en gente muy joven, en la identidad sexual. La autoimagen se basa en pensarse a sí mismos como perversos o desgraciados. A veces hay una síntesis entre las dos tendencias y por sentirse desgraciados, frecuentemente por cuestiones de las que nadie tiene la culpa como una enfermedad familiar, muerte de una mascota o una gran avería, comienzan a ser perversos, a buscar una venganza, generalmente desde el anonimato, a salvo de posibles contestaciones por parte de los ofendidos, ya que en el fondo saben que sus motivos de queja son fantasías perfectamente desmontables, por eso no pueden actuar con racionalidad adulta, denuncias, intercambio de pareceres, etc.

Los impulsos
La impulsividad se manifiesta en todos los aspectos de la vida o solo en alguno. Por ejemplo en lo referente al dinero, las drogas, el sexo o lo que es más frecuente, las conductas temerarias. Aparecen estas conductas temerarias cuando hay temor al rechazo o a una separación. También la asunción de nuevas responsabilidades puede despertar la impulsividad.

La automutilación se realiza como forma de alivio ya que sirve para expiar los sentimientos de maldad, aunque frecuentemente es más una forma de reafirmar que se puede sentir. Los suicidios son relativamente frecuentes en este trastorno de la personalidad. Existe también el tipo "suicidio subsidiario" que consiste en lo que se ha descrito, o sea, actuar anónimamente contra las personas que alguna vez les han ayudado o en quienes confiaron y a quienes les atribuyen las culpas de su desgracia, sea esta real, más o menos fantástica o una situación cualquiera, de la que responsabilizan a sus antiguos bienhechores o a personas notables de la comunidad, generalmente bien consideradas por una mayoría.

Sentimientos afectivos
La inestabilidad en el mundo afectivo puede dar lugar a brotes de ira inadecuada y extrema, angustia inmovilizante, desesperación y sentimientos crónicos de vacío, hastío y dificultad de control de la rabia, pena y autoinculpación o culpabilización paranoica de terceros.

Estas personalidades pueden a veces caer en la ideación paranoide, donde aparece un delirio, una idea que creen y que normalmente supone un abandono por alguien del entorno. Pueden disociarse, hacer trastornos de la alimentación y entrar en el consumo de drogas, si bien es cierto que es más frecuente en personas jóvenes. En adultos la paranoia es más común.

Tratamiento
A pesar de que este trastorno también llamado trastorno límite de la personalidad, parece muy severo, más de la mitad de los casos evolucionan bien y tienden a equilibrarse con el paso de los años.

Es preciso vigilar los posibles episodios psicóticos y los momentos en los que aparecen estados de angustia y depresión. Especial mención a los episodios de disociación, en los que el sujeto pierde el contacto con lo real y puede hacer peligrar la vida o la seguridad de sus perseguidos desde el anonimato.
Hoy en día, las nuevas tecnologías parecen dar nuevo campo a estos sujetos con la popularización de Internet, aunque nunca antes ha sido más fácil localizar un rastro con el software adecuado que ya posee cualquier agrupación de policía municipal y departamento de informática de un Ayuntamiento medio.

viernes, 27 de febrero de 2009

La mentira patológica, un reto diagnóstico

Las enfermedades mentales ponen a prueba muchas veces la pericia de los profesionales. La pseudología fantástica padecida por los mentirosos patológicos es un ejemplo de enfermedad difícil de diagnosticar.

Todos los seres humanos engañan. El engaño es un mecanismo de defensa y posiblemente una herramienta social necesaria. También sabemos que es universal, se da en todas las culturas y posiblemente ha existido en todas las épocas.

Con frecuencia la frontera entre la salud y la enfermedad es una amplia franja en la que hay dificultades para discernir si un sujeto padece una enfermedad psicológica o simplemente se haya en un extremo de la normalidad. Es el caso de la mentira patológica.

Pseudología fantástica o mentira patológica
Dado que mentir no puede considerarse una enfermedad, la pseudología fantástica o mentira patológica se encuentra muchas veces en esa frontera en la que nos es difícil establecer su naturaleza de enfermedad. Fue descrito por primera vez como enfermedad por Delbrük en 1891.

Se trata de la expresión extrema de la mentira. Habitualmente se entremezclan hechos reales con historias completamente falsas. El contenido de las mentiras suele referirse a la biografía del sujeto. También hay un tipo de mentiroso patológico que fantasea sobre su historia clínica.

El cuadro se relaciona frecuentemente con el síndrome de Münchausen(aquí se puede poner el link al artículo del síndrome de Münchausen). Comparte con este síndrome el hecho de que el motivo de la mentira es inconsciente. También se conoce a este cuadro con el nombre de mitomanía.

Puntos clave de la enfermedad
Se caracteriza el cuadro porque el sujeto hace grandes y extensas invenciones. Pueden abarcar cualquier aspecto de la vida pero son fundamentalmente biográficas.

El contenido de las mentiras es desproporcionado para cualquier finalidad o ventaja para el sujeto. Personalmente atendí a un mitómano que contaba que su familia había sido secuestrada en la embajada de los Estados Unidos hacía varios años. Su vida giraba en torno a este acontecimiento.

Las mentiras del mentiroso patológico crean una nueva y falsa identidad en el autor. Con el tiempo el propio sujeto llega a creer sus mentiras. Es típica la sensación de que vive sus propias invenciones.

La mentira es una característica axial de la vida del mitómano que persiste a lo largo de su vida. La biografía verdadera pasa a ser olvidada y sustituida por los engaños inventados.

El mitómano
Los mentirosos patológicos suelen ser lábiles emocionalmente hablando. Son personas solitarias que buscan atención por parte de los demás.

Con frecuencia tienen una buena acogida en los lugares de trabajo o de reunión social, ya que con sus engaños atraen simpatías. Con el tiempo el mitómano puede ser descubierto y rechazado, aunque se conocen casos de mitómanos con una gran habilidad que mantienen la atención de los demás a través de los años.

No existe un motivo para que el mitómano mienta. No obtiene beneficios económicos ni de otro tipo, salvo la satisfacción de ser escuchado. El interés de la persona que escucha satisface enormemente al mitómano y refuerza su comportamiento.

Puede observarse este comportamiento en las personas normales, en la vida cotidiana, pero también se asocia a psicopatología. Los trastornos psicóticos, las demencias y otras alteraciones cognitivas pueden ir acompañadas de invenciones fantásticas.

Conducta antisocial
Ya sea considerada una enfermedad psicológica o un extremo de la normalidad, la mitomanía es una conducta antisocial. La psiquiatría legal tiene continuos conflictos con los pacientes mitómanos que delinquen, normalmente para hacer diagnóstico diferencial con los delirios.

Algunas veces puede confundirse el cuadro clínico con el delirio. La diferencia estriba en que en el delirio el enfermo tiene alterado el razonamiento y la percepción. El mitómano llega a creerse su mentira pero distingue la realidad de la fantasía. En el caso de delirio no existiría responsabilidad.

domingo, 4 de enero de 2009

Terroristas suicidas, exponente máximo de la programación de seres humanos

Los terroristas suicidas aterrorizan al mundo occidental. Se lanzan contra occidente bombas humanas programadas con técnicas conocidas desde los orígenes de la civilización.
Uno de los ingredientes del terror es que aparece súbitamente. Lo inesperado produce una considerable sensación de indefensión y estupor que contribuyen a multiplicar el miedo en las víctimas.

El instinto de supervivencia es compartido por todos los seres humanos y lo ha sido en todas las épocas, por ello otro importante golpe de efecto es la utilización de suicidas como ejecutores de los atentados.

El suicida
Los sujetos que se inmolan por una causa determinada no desean la muerte, sino la vida, en este caso la vida de una causa. La finalidad de estos suicidios es beneficiar a un grupo con el que el suicida se identifica y cumplir las órdenes de un líder.

A lo largo de la historia han existido muchos sacrificios heroicos. Muchos sujetos han muerto por una causa en un acto de generosidad individual pero estas situaciones en las que el héroe es plenamente libre de tomar su decisión no tienen nada que ver con los suicidios programados de los terroristas.

Los ejecutores de la cadena de atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, lo mismo que los conductores suicidas de oriente medio son sujetos programados y por lo tanto no son totalmente libres.

El medio ambiente en el que un individuo se desarrolla puede facilitar que llegue a ser un terrorista suicida, pero es además necesario que sea captado por un líder que puede o no pertenecer a una organización.

La manipulación de la mente o lavado de cerebro
Todos los seres humanos van incorporando vivencias y experiencias desde el nacimiento, por tanto en relación directa con el medio que nos rodea. La forma de actuar y responder a las situaciones depende de este bagaje adquirido de forma espontánea.

La manipulación o lavado de cerebro es un proceso por el que es sustituido el contenido del cerebro por otros contenidos más convenientes a determinada causa. El objetivo final es que el sujeto sea programado para que realice cualquier tipo de acción que convenga al líder.

Técnicas de lavado de cerebro
No es difícil realizar el lavado de cerebro. Existen técnicas bien conocidas desde la antigüedad. El procedimiento comienza por manipular las emociones y provocar miedo, ansiedad y excitación que tienen como finalidad disminuir el juicio y favorecer la sugestión.

El líder o la organización comienzan aislando a los futuros suicidas y mediante sucesivas intervenciones les inculcan la importancia de mantener un compromiso, para poco a poco subir el nivel de exigencia y exigir el compromiso con la causa.

En esta fase se realizan reuniones interminables que disminuyen las defensas y debilitan el juicio mediante el cansancio. Puede facilitarse este proceso mediante el hambre. Los momentos en los que se les permite comer suelen ser de gran tensión.

Con técnicas como hablar al grupo sobre los propios defectos crean la incertidumbre y el miedo a ser rechazados. Es una fase en la que el nuevo adepto se pone en manos del líder. No hay un momento para el humor ni la reflexión.

La primera concesión del líder puede ser la revelación de una jerga, contraseñas o signos de identidad del grupo. El adepto se siente así dentro de la organización.

La programación
Una vez el sujeto se siente miembro del grupo comienza el proceso de programación. La técnica consiste en disminuir el juicio y la alerta del cerebro hasta hacer desdibujarse la percepción de realidad y su límite con la fantasía.

Se suelen emplear ayunos prolongados o dietas radicales ascéticas. También se emplea el exceso de actividad física o el sueño inadecuado. Este maltrato físico logra un estado de confusión.

Es el momento de las lecturas y razonamientos por periodos de tiempo muy prolongados que van encaminados a aceptar la lógica de la organización.

El pensamiento plano
En la última fase de la programación se promueve la anulación del pensamiento propio. Se proporciona un elemento simple y solo se permite al sujeto concentrarse en él hasta que experimente euforia y alucinación. Ese objeto simple puede ser una canción, meditación o un sonido repetitivo.

La mente en estas condiciones puede ser reprogramada para que el sujeto realice cualquier acción que desee el líder. Los atentados suicidas son solo un ejemplo de la obediencia debida a una organización terrorista.

El suicida cree ser un héroe y en su mente programada la única posibilidad pasa a ser morir para matar. El resto de los pensamientos, afectos, instintos y sentimientos simplemente no existen.

lunes, 20 de octubre de 2008

Las otras víctimas de las tragedias: los sobrevivientes

Las personas que sobreviven a una tragedia son a su vez víctimas de la misma, ya que quedan marcadas para siempre.

En una gran catástrofe siempre hay víctimas no mortales. Son las personas que se encuentran con la tragedia, han sido expuestas a la misma o han sido testigos de la muerte.

La capacidad de absorber y sentir la muerte se facilita con los ritos que los distintos cultos ofrecen. El duelo no es fácil para los sobrevivientes que no encuentran los restos mortales de los suyos.

Los sobrevivientes requieren un cuidado especial porque sus vidas quedan marcadas para siempre por la catástrofe que han vivido. El psiquiatra Lifton, tras estudiar a las víctimas de Hirosima, los campos de concentración nazi, la guerra de Vietnam y la inundación de Búfalo Creek, agrupó en cinco categorías las reacciones psicológicas de las víctimas no mortales de las catástrofes.


La huella de la muerte
En esta reacción psicológica la víctima sobreviviente mantiene la imagen indeleble de la muerte. Las imágenes más crudas y grotescas, las escenas de espanto y destrucción, se apoderan de la mente del sujeto y no puede desprenderse de ellas.

La dureza de las vivencias es impensable para el resto de las personas. Alaridos, dolor, separación de los seres queridos o compañeros de trabajo, escenas de pánico, muerte y desolación persiguen a muchos sobrevivientes.

Las imágenes pueden paralizar al sobreviviente, que en ocasiones parece que se ha parado en el tiempo. Lo que para algunas personas resulta paralizante puede ser para otras fuente de conocimiento y energía para el futuro.

Sentimiento de culpabilidad
Es frecuente que las personas que no mueren en una tragedia sientan sensación de culpa por no haber muerto. Es una reacción psicológica que nace de la vivencia de impotencia durante la catástrofe. Reviven los momentos de pánico y se preguntan por qué no hicieron algo para salvar a otras personas.

Otra expresión de esta reacción psicológica es la sensación de culpa por no haber mostrado más vivamente las emociones de ira o de compasión por las víctimas mortales.

Insensibilidad psíquica
Es una reacción paradójica. Se manifiesta por una incapacidad transitoria para sentir. La mente se paraliza, hay un defecto de funcionamiento de la percepción y de la respuesta emocional.

Las víctimas que sufren este tipo de reacción están aparentemente serenas, anormalmente serenas. La mente se encuentra en un límite en el que no pueden sentir más y la capacidad de asimilar el horror desaparece. Cuando este efecto paralizante de la percepción y la emotividad se recupera, aparece también el sentimiento de culpa.

Rechazo de las atenciones y cuidados
Un cierto número de los afectados por catástrofes no desean ningún tipo de ayuda. Rechazan los cuidados psicológicos y hasta las ayudas materiales. Solo desean huir y sienten que las ayudas que se les ofrecen son falsas.

En otra variante de este tipo de reacción la víctima puede tratar de evitar las ayudas para no mostrar debilidad. En ambos casos solo se encuentran reconfortados en compañía de otras víctimas.

Búsqueda de un significado del desastre
El último tipo de reacción psicológica agrupa aquellos casos en los que los afectados buscan incansablemente una explicación trascendente a la desgracia. Son víctimas que interpretan lo sucedido como un castigo o una llamada de atención de la divinidad o del destino.

En este tipo de reacciones el sobreviviente busca en el plano de lo espiritual una respuesta que calme su ansiedad por no conocer la causa de la catástrofe. En dependencia de las creencias previas de la persona la respuesta es más religiosa o más en el plano de las fuerzas ocultas o del destino.

Según el tipo de tragedia los afectados pueden elaborar complicadas y absurdas teorías sobre fuerzas políticas ocultas o grupos de presión inexistentes que se enfrentan a las explicaciones oficiales y más lógicas.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Cuestiones sobre la psicopatología de la guerra

La guerra afecta a los individuos trasformando la vida en incertidumbre y cambiando las pautas de conducta, sentimientos y emociones.


El mundo se encuentra de nuevo inmerso en una guerra. Muchas personas que no han tenido la experiencia de un conflicto tienen una imagen de la guerra como un cuento infantil en el que dos ejércitos se enfrentan en un campo de batalla. Como consecuencia colateral de la lucha, la violencia y las consecuencias trágicas podrían salpicar a los civiles.

Esta es una visión muy poco realista de los acontecimientos bélicos. Lo más perturbador de la guerra es que acaba con el orden de la vida cotidiana y transforma en inseguridad todo aquello que en la paz es un valor seguro. El trabajo, el hogar, la familia, incluso la continuidad de la propia vida y el futuro pasan a ser una incógnita.

Por otra parte la población civil sufre las acciones diseñadas específicamente por el enemigo y que van encaminadas a debilitar voluntades y vencer a través del miedo. Este efecto ha sido siempre utilizado y por ello el pillaje y los excesos, los crímenes de guerra en definitiva, son poco combatidos y hasta alentados por los mandos militares.

Hoy día estas acciones sobre la población civil se han sofisticado hasta el límite de la crueldad como se ha ido viendo por los resultados de la guerra en la antigua Yugoslavia, Irak o Afganistán.

Daños de la guerra a las personas
No pasan desapercibidas en las catástrofes y conflictos bélicos las necesidades de la población afectada. Se necesita atención médica, cuidados, comida y agua, así como alojamiento. Podemos afirmar que las demandas de ayuda son comprendidas incluso por el bando vencedor y no es nada extraño que partan inmediatamente ayudas económicas y materiales urgentes para la población desfavorecida.

El sufrimiento físico parece que tiene siempre remedio a través de la movilización de ayudas. Pero hay un sufrimiento casi siempre olvidado e incluso a veces ocultado que corresponde a los nefastos efectos psicológicos que se producen en estas circunstancias sobre las víctimas de las catástrofes bélicas.

Los problemas psicosociales son con frecuencia apartados como males menores y se le supone a la sociedad en su conjunto y a los individuos uno a uno, la capacidad de remontar las consecuencias de la guerra.

Efectos traumáticos de la guerra
Las consecuencias de los conflictos y las guerras sobre las emociones, los sentimientos y las mentes de quienes padecen los enfrentamientos bélicos son graves y dejan secuelas en las sociedades, como lo hacen en los individuos.

Los efectos traumáticos de la guerra son tan extensos que no pueden encuadrarse en un solo término psicodiagnóstico. Las respuestas a los hechos traumáticos pueden ser emocionales. El individuo en estos casos puede mostrar rabia, terror, desamparo, ansiedad y depresión. La reacción más grave sería el ‘shock’ o estado paralizante en el que el sujeto se desconecta del medio.

Entre las reacciones cognitivas a la guerra puede encontrarse confusión, disociación, desorientación, auto-culpabilidad, y pensamientos irracionales.

También existen reacciones orgánicas como la fatiga, insomnio y las pesadillas. La hiperactividad es también una reacción orgánica al trauma de la guerra. Las víctimas de los conflictos pueden ser, además de los muertos, los sobrevivientes.


También los conflictos pueden causar graves trastornos conductuales como alienación, separación social, problemas en las relaciones interpersonales y conyugales, drogadicción y alcoholismo. En los niños puede verse un retroceso en el comportamiento y otros trastornos de conducta.

Trastorno de estrés postraumático
Todos estos trastornos pueden perdurar en el tiempo y marcar para siempre las vidas de muchos seres humanos. Hay por desgracia muchos ejemplos de los efectos de la guerra a largo plazo y que pueden ser aún hoy observados en los sobrevivientes de los campos de concentración nazis o en los veteranos de la guerra de Vietnam.

El trauma provoca un trastorno físico brutal en la experiencia ordinaria, que deja a la persona desamparada, a merced de un mundo que de pronto se convierte en imprevisible y peligroso, violento y que amenaza la vida. Se conoce a esta alteración como ‘trastorno de estrés postraumático’.

Se caracteriza este trastorno porque las creencias sobre uno mismo y el mundo son aniquiladas, se experimenta un sentimiento de pérdida, surge la desconfianza y los sentimientos de inseguridad, la víctima se considera culpable de lo sucedido y se desequilibra la propia personalidad.

La paz como deseo universal de los individuos
A pesar de las numerosas guerras recientes y de las muchas experiencias de sufrimiento humano inútil, parece que las personas no hemos aprendido a evitar los conflictos. Los políticos, los sociólogos, los economistas, los historiadores y los estudiosos del comportamiento humano, deberían buscar alternativas globales para solucionar la falta de entendimiento.

Sigue siendo un misterio cómo a pesar de ser la vida en paz un deseo universal de todos los individuos, la guerra sigue siendo la salida oficial para todas las discrepancias de cierto relieve. Salvo psicópatas y otros trastornados, nadie quiere en modo alguno la guerra, sino vivir en paz con sus semejantes.

sábado, 2 de agosto de 2008

Una forma de maltrato: el acoso moral


Torturar a los semejantes con refinamiento es la finalidad del acoso moral

El acoso moral es procedimiento de destrucción de la persona que es llevado a cabo por otra persona mediante procedimientos indirectos, ademanes, palabras de desprecio y de humillación. Hablamos de acoso cuando la situación se produce en un periodo largo y continuado.

A veces en esta violencia perversa está incluido todo un grupo, toda una familia o todo un ambiente laboral. Lo que caracteriza la perversidad es no considerar al otro como una persona sino como un objeto utilizable. El maltratador moral puede utilizar, desechar y humillar a su víctima.

El agresor de darse importancia rebajando a los demás y evitar así cualquier conflicto interno. La responsabilidad recae en la víctima. Lo único que les interesa es alcanzar el poder o mantenerse en él ocultando sus incompetencias o debilidadesNo hay un patrón único de acosador moral. Puede ser un padre o madre, un cónyuge o un superior en el ámbito laboral. A todos une el mismo fin, destruir moralmente a su víctima, sin que esta acción pueda atribuirse al acosador.

Las palabras como armas
La sutileza del acoso moral causa escalofríos. Normalmente el acosador causa desesperación en su víctima y desde su tranquilidad presenta al acosado como un histérico o un desequilibrado, simplemente porque grita o se rebela

El acosador moral suele emplear las palabras como auténticas armas arrojadizas. Transmiten sus mensajes mediante alusiones, mediante sobreentendidos, sin comprometerse pero dando en el blanco y provocando el terror en el acosado

Incluso cuando el tono de la conversación con su víctima es más fuerte, el tono del agresor no suele subir, incluso baja y se hace más sugerente. Disfruta provocando la pérdida de control de su víctima, y su nerviosismo le produce placer.

No es infrecuente que haga aparecer a la víctima como causa del problema, aprovechando su desesperación y sus reacciones de defensa como argumentos de una supuesta agresividad

La comunicación paradójica
La comunicación paradójica supone decir algo y transmitir al mismo tiempo otro mensaje. Los acosadores morales transmiten mensajes sutiles que no se perciben inmediatamente como agresivos o destructores. Y no se perciben como agresivos, porque simultáneamente otro mensaje contradice el primero.

Cuando la víctima del acosador está bajo el dominio del mismo se consigue que el doble mensaje se desenrolle y sea interpretado según la intención del acosador. Un ejemplo de doble mensaje sería el que expresa algo verbalmente pero expresa todo lo contrario a nivel no verbal.

Es frecuente que los acosadores morales digan algo muy amable, un elogio, pero con un tono amenazador. Los testigos sólo oyen un cumplido, pero la víctima descodifica el mensaje y entiende la amenaza.

La víctima se acobarda y no suele reaccionar
El acoso empieza de forma anodina y poco evidente. Los ataques se van multiplicando y la víctima es cada vez más acosada, situada en un nivel de inferioridad, descalificada, hasta que revienta, no puede más y enferma. Es muy típico que ese momento sea aprovechado por el acosador para denunciar que el acosado es débil, depresivo o que está enfermo. Se trata de un procedimiento de depredación con el objetivo fijo de destruir a una persona.

Las víctimas no caen en la trampa porque sean masoquistas o porque les guste el sufrimiento. Caen porque se les impide entender este tipo de situaciones. La instauración de una situación de dominio, que paraliza a la víctima y le impide defenderse es una condición previa.

El agresor mantiene a la víctima en una relación de dependencia e incluso de propiedad, para que el agresor compruebe su omnipotencia. Se busca mantener a la víctima bajo dominio para frustrarla permanentemente

Una solución complicada
Una de las características de la violencia moral es su sutileza y difícil detección. Muchas víctimas ni siquiera saben que lo son, pero llevan amargas existencias pensando de sí mismos que son torpes o inferiores a los demás. En el caso de los niños es cruel, porque los niños siempre defienden a sus padres

La negación de la violencia es lo que impide encontrar una solución. Todo lo que dice la víctima para defenderse queda deformado para que se sienta culpable. Los observadores no pueden detectar algo más que bromas o pequeños ataques verbales totalmente inofensivos

La única solución es el desenmascaramiento de los maltratadores y el apoyo a las víctimas para que salgan de su apatía y defiendan sus posiciones en un plano de igualdad. Probablemente los maltratadores tengan muy mal pronóstico casi siempre incapaces de enfrentarse a un mundo donde ya no son líderes.

lunes, 21 de julio de 2008

Causas del incremento de la infertilidad masculina

Cada vez más artículos científicos piden a la OMS una revisión sobre los estándares de los seminogramas. ¿Por qué hay más infertilidad hoy?

Más del 15 % de las parejas con deseos de ser padres tienen un problema de fertilidad. Más o menos la mitad de los casos se debe al factor masculino y existe la sensación de que este factor masculino está aumentando.

La infertilidad masculina puede deberse a muchas enfermedades hormonales, genéticas y cromosómicas. También puede deberse a tumores y malformaciones del tracto genitourinario. En el estudio de las causas requiere un examen físico completo y también un estudio de los genitales. La prueba complementaria principal es el seminograma.

Estudio del semen, el seminograma
Las alteraciones que pueden existir en los espermatozoides se estudian en el seminograma. El seminograma estudia la morfología y la funcionalidad, así como otros parámetros: volumen del semen eyaculado, densidad o recuento total de espermatozoides, movilidad de los mismos, morfología o número de formas normales, aglutinación, presencia de células inflamatorias y licuefacción seminal.

Deben tomarse dos muestras obtenidas mediante masturbación, con periodos de abstinencia de relaciones sexuales superiores a 3-5 días.
  1. El volumen normal de semen es de 1,5 a 5 ml.

  2. El número de espermatozoides se considera normal si es superior 20.000.000/ml según las directrices vigentes de la OMS. Recientes trabajos publicados en las revistas científicas solicitan a la OMS que varíe las cifras consideradas normales de los parámetros del seminograma. El recuento se consideraría normal por encima de 48.000.000/ml para el Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos.

  3. Las formas móviles deben ser superiores al 50 % de los espermatozoides de la muestra, según las cifras de la OMS y superiores al 63 % según el mencionado Instituto Nacional.

  4. Las formas normales son en condiciones normales un 12 % o más de los espermatozoides.

  5. La progresión hacia delante superior a 2 en una escala del 0 al 4.

  6. El pH, fructosa e iones si están alterados indican afecciones inflamatorias o infecciosas.

  7. No debe haber ninguna aglutinación importante ya que las alteraciones de la aglutinación sugieren alteraciones inflamatorias o bien, inmunológicas.

  8. No debe haber células inflamatorias y su presencia orienta hacia alteraciones inflamatorias de origen infeccioso.

  9. No debe haber alteraciones de la viscosidad. El semen se debe verter gota a gota en laboratorio.

Causas de la disminución de calidad del semen
Existen una gran cantidad de causas que pueden llevar a infertilidad masculina por alteración en semen tanto del número como de las características funcionales de los espermatozoides.

El varicocele es una de esas causas. Se denomina así a las varices de las venas espermáticas testiculares. Son la causa mas frecuente de infertilidad adquirida en el varón. El motivo es el calor local excesivo a nivel testicular. La ropa ajustada, por ejemplo, es también causa de infertilidad por aumento del calor en el testículo.

Los tóxicos como el tabaco, el alcohol y las drogas producen infertilidad por distorsión de la espermiogénesis o proceso de nacimiento del espermatozoide. Dentro de las causas tóxicas hay que destacar las causadas por medicamentos como la sulfasalazina, cimetidina y nitrofurantoína. La utilización de agentes quimioterápicos para el tratamiento del cáncer como el cisplatino, originan infertilidad.

Las intervenciones quirúrgicas sobre el cuello vesical que dan lugar a eyaculaciones retrógradas que se traducen en la no expulsión del semen durante el orgasmo al exterior, sino en la vejiga. Sucede lo mismo con los traumatismos.

Causan también infertilidad las enfermedades de transmisión sexual que afecten a la uretra anterior como la uretritis o la orquioepididimitis y las infecciones específicas como la tuberculosis genitourinaria con afectación por obstrucción del conducto deferente y epidídimo.

La diabetes puede ser causa de eyaculación retrograda por afectación de los mecanismos neurológicos de la eyaculación.

La criptorquidia o afección que consiste en testículos no descendidos a las bolsas escrotales, puede causar infertilidad. Lo mismo sucede con la torsión testicular, que dificulta la llegada de sangre al testículo y causa su atrofia si no se soluciona quirúrgicamente.

La orquitis urliana postpuberal o inflamación testicular aguda por infección del virus de la parotiditis (paperas), puede hacer al varón infértil.

Síndromes clínicos poco frecuentes que cursan con infertilidad
También hay situaciones menos frecuentes que ocasionan alteraciones del semen e infertilidad. La pubertad precoz por hiperplasia suprarrenal congénita es una de esas causas. El síndrome de Kallman consiste en la ausencia de olfato y pubertad tardía debido a un fallo hormonal de origen cerebral, cursa con infertilidad.

La fibrosis quística produce anomalías del conducto deferente y epidídimo. El ‘síndrome de los cilios inmóviles’ cursa con alteración de la movilidad de los espermatozoides.

El síndrome de Young consiste en la obstrucción del epidídimo por acúmulo de mucosidades y por lo tanto ocasiona semen sin espermatozoides. El síndrome de kartagener y el de Reifenstein consisten en la insensibilidad a las hormonas masculinas de los órganos diana, con lo que el individuo no desarrolla los caracteres sexuales secundarios y sus genitales son ambiguos.