viernes, 27 de julio de 2007

Abuso de esteroides anabolizantes

Ciertas sustancias hormonales tienen el efímero poder de modelar el cuerpo.


El culto al cuerpo que caracteriza los últimos decenios ha ocasionado que muchas barreras caigan y los reparos a la hora de consumir sustancias que modifican la estructura corporal hayan desaparecido.

Un número creciente de jóvenes y no tan jóvenes consumen derivados de la hormona masculina testosterona con la intención de modificar su rendimiento físico y la distribución de la grasa corporal.


Los esteroides anabólicos

Los esteroides pertenecen a un tipo de sustancias hormonales que se denominan anabólicos por la propiedad de favorecer los procesos de formación o construcción de tejidos. Dentro del metabolismo el anabolismo agrupa los procesos constructivos y el catabolismo los destructivos.

Los esteroides anabólicos derivan de la hormona masculina testosterona, son por tanto andrógenos. En presencia de estas hormonas los sujetos tienen un mayor crecimiento de la masa muscular magra y también un aumento del rendimiento deportivo.

En el deporte profesional y en ambientes culturistas los anabolizantes se emplean como complemento a la propia actividad deportiva por su poder para remodelar la masa muscular. Se consideran sustancia de dopaje y no están permitidos.

Se suele emplear la vía oral, aunque también se inyectan. Se hacen ciclos de semanas o meses, para volver a iniciar un ciclo tras un periodo de descanso. Con frecuencia se toman distintos tipos de anabolizantes para tratar de minimizar sus efecto secundarios.


Efectos nocivos de los anabolizantes

A corto plazo los anabolizantes producen los efectos que se han descrito. A largo plazo en muchos casos se desconocen las posibles consecuencias. Lo que sí es cierto es que los efectos sobre la masa muscular son muy efímeros.

La masa muscular ganada y la fuerza que los deportistas parecen tener se esfuma muy rápidamente una vez se disminuyen las cantidades de andrógenos.

Los principales daños para la salud que cabe esperar de los anabolizantes son los tumores hepáticos, la pigmentación amarilla de la piel por exceso de un pigmento hepático llamado bilirrubina y la hipertensión arterial.

También se ha descrito acné y temblor. En varones produce una disminución del tamaño de los testículos, infertilidad por disminución del número de espermatozoides, calvicie y desarrollo de las mamas o ginecomastia.

En las mujeres el uso de anabolizantes puede alterar el ciclo menstrual, hacer que el clítoris aumente su tamaño y cambios en la voz. También se ha descrito hirsutismo o aparición de vello en los lugares propios de los varones.

En los adolescentes los cambios son devastadores, ya que cierra prematuramente los cartílagos de crecimiento y no alcanzan su estatura definitiva. Produce pubertad precoz si los anabolizantes los toman niños.

En el estado de ánimo los anabolizantes pueden hacer un papel euforizante. Una vez se suprime el tratamiento el usuario echa de menos este efecto y se deprime, lo que obliga de nuevo al consumo. Se trata de una especie de dependencia emocional.

En algunas personas el comportamiento en presencia de anabolizantes es maniaco o exaltado. Muchas veces esta conducta, no exenta de agresividad, predispone a comportamientos delictivos.

Los investigadores indican también que muchos usuarios pueden sufrir celos paranoides, irritabilidad extrema, delirio y alteraciones del juicio que surgen de sentimientos de invulnerabilidad.

En la adolescencia hay que modular los patrones de culto al cuerpo para prevenir una excesiva preocupación por lo físico que lleve a los jóvenes a agredir su organismo con sustancias en aras de la consecución de un físico mejor con el mínimo esfuerzo. Muchas veces el deseo de perfección en el cuerpo esconde profundas carencias en otras facetas de la vida, en particular las afectivas, que se llenan con la preocupación excesiva por el aspecto.

jueves, 26 de julio de 2007

Cefalea por tensión psicomuscular


La cefalea de tensión psicomuscular o cefalea de tensión es de causa desconocida. Consiste en ataques de dolor de cabeza de repetición. El componente psíquico es muy importante en el origen del dolor.


Es un dolor muy difícil de diferenciar de la migraña o jaqueca, especialmente cuando la jaqueca es bilateral. También se puede confundir con sinusitis, problemas oculares o artrosis cervical. Estos dolores no son tan frecuentes ni son crónicos.

Síntomas de la cefalea tensional

Los dolores suelen ser frontales o nucales, bilaterales y con sensación de tensión o presión. Duran de 30 minutos a 7 días y no se acompañan de nauseas ni vómitos.

El dolor tensional puede aparecer al despertar o al final de la jornada, a consecuencia de la tensión del trabajo. Es muy frecuente y todo el mundo ha sentido alguna vez este tipo de dolor.

No suele tener pródromos o síntomas de aviso como la migraña. Los sujetos afectados pueden sentir una sensación de banda apretada alrededor de la cabeza. Los músculos de la cabeza se contraen de forma dolorosa, así que duele el cuero cabelludo.

Tratamiento

En las cefaleas tensionales es muy conveniente entender el mecanismo por el que existe dolor. La contracción muscular puede ser origen del dolor si esta se mantiene mucho tiempo.

La relajación puede ser una forma de vencer al dolor y una herramienta muy importante que el paciente puede emplear por sí mismo en su propio beneficio.

El ataque de dolor se puede tratar con los analgésicos menores como aspirina, paracetamol, dipironas o naproxeno. Las asociaciones de calmantes que contienen cafeína pueden causar adicción.

El tratamiento preventivo de este tipo de dolor de cabeza puede realizarse con antidepresivos tricíclicos. Algunos pacientes mejoran con las benzodiacepinas o tranquilizantes.

Un buen esquema comenzaría por una benzodiacepina, ya que se toleran mejor que los antidepresivos. En los jóvenes se emplea el clordiazepato de potasio 10 o 15 mg en una toma por la noche durante tres meses.

En los casos en los que el paciente está deprimido puede emplearse amitriptilina en dosis crecientes, empezando por 10 mg, luego 25 mg, 50 y finalmente 75 mg durante unos 6 meses.

Este tipo de tratamiento se acompaña siempre de efectos secundarios como la sequedad de boca y el estreñimiento. Está contraindicado en glaucoma y varones con hipertrofia prostática.

No conviene olvidar un apoyo al tratamiento médico con las técnicas de relajación, que pueden ser la diferencia entre un paciente que constantemente recae y otro con un mínimo de episodios de dolor de cabeza.

Alerta ante otros agentes infecciosos del bioterrorismo, viruela y botulismo

Además del ántrax, otras enfermedades infecciosas pueden ser provocadas por ataques bioterroristas. Es el caso de la viruela y el botulismo.


Hay un importante arsenal de microorganismos que pueden ser utilizados como armas ofensivas. En el artículo “Agentes empleados en bioterrorismo y circuitos previstos de actuación” se hace una exposición breve de algunos gérmenes que se sabe que pueden ser empleados con este fin.

A continuación exponemos las medidas necesarias para el control de las infecciones por la bacteria Clostridium botulinum y el virus de la viruela, Variola major. Estos son, lo mismo que el agente del ántrax, categoría “A” , o sea que se diseminan fácilmente o se trasmiten de persona a persona.

Botulismo


El germen que ocasiona la enfermedad conocida como ‘botulismo’ es un bacilo que se tiñe con la tinción de Gram y forma esporas cuando las condiciones son adversas. Se transmite por ingestión o inhalación, y ambas formas pueden ser empleadas en bioterrorismo. Se incuba de 12 a 36 horas por vía digestiva y de 24 a 72 en la vía inhalatoria.

La bacteria dispone de una toxina que inhibe la liberación de acetilcolina, un neurotransmisor imprescindible en las conexiones de las neuronas motoras. Existe una antitoxina trivalente botulínica que es un anticuerpo que inutiliza a la toxina. Se debe probar primero si produce hipersensibilidad.

Este agente produce parálisis. Los sujetos no tienen fiebre. Presentan parálisis en las cuerdas vocales, se les caen los párpados, no pueden hablar y tragan con dificultades. La visión se hace borrosa o ven doble y poco a poco se van paralizando desde el tórax hasta las piernas. Los pacientes no pueden respirar por sí mismos y mueren a no ser que se les ponga un respirador.

Las medidas de protección en caso de botulismo son las universales. No hace falta aislamiento y la enfermedad no se trasmite de persona a persona. No se necesita decontaminar a los expuestos ni el ambiente. Las autopsias no requieren protección especial del técnico.

Hay una vacuna del botulismo que no está disponible para la población general. Solo se pone sistemáticamente a los soldados del ejército americano.


Viruela

Variola major es el virus que produce la viruela. Se trasmite por inhalación. Puede contagiarse de persona a persona. Tiene un periodo de incubación de 7 a 17 días. En las personas vacunadas puede producir una enfermedad menor.

La viruela se considera erradicada del mundo, pero se conserva el virus en dos laboratorios, uno ruso y otro estadounidense. Podría emplearse como arma bioterrorista.

La enfermedad comienza con un enrojecimiento y a partir de ahí es contagiosa durante 3 semanas. Tiene síntomas parecidos a la gripe. Comienzan a aparecer manchas rojas que se convierten en pápulas y éstas en vesículas incluyendo palmas y plantas de los pies. Estos fenómenos suceden en todas las lesiones a la vez.


Deben tomarse precauciones con los materiales que se utilicen sobre los enfermos. Se debe procurar emplear en lo posible materiales desechables. Si no es posible las medidas de esterilización deben extremarse. Las prendas de vestir son potencialmente contaminantes. Los laboratorios donde se procesaran muestras deben ser de gran seguridad (nivel 4).

No existe en la actualidad tratamiento para esta enfermedad. Es posible la inmunización con vacunas, pero su efecto no es de por vida. La vacuna no se pone en embarazadas ni en inmunodeprimidos.

En el caso de la viruela debe alertarse a la población de las posibilidades de contagio de persona a persona, de la necesidad de aislamiento de los posibles casos y sería necesaria una vacunación masiva.

Agentes empleados en el bioterrorismo y circuitos de actuación

Probablemente hemos entrado en una era en la que las armas de guerra son agentes vivos.

Aunque la guerra biológica es un concepto muy antiguo, el devenir histórico ha traído a la actualidad a viejos enemigos durmientes en los cultivos de laboratorio. Diversos agentes fueron seleccionados ya desde los años 50 por sus características naturales y la gravedad de las enfermedades que producen como armas posibles contra objetivos enemigos.

La naturaleza secreta de los laboratorios donde pueden producirse los agentes biológicos hace que la información de la que se dispone pueda ser incompleta y falten muchos gérmenes, armas potenciales en desarrollo o quizá ya existentes pero desconocidas. Los agentes conocidos se han clasificado en tres categorías denominadas “A”, “B” y “C”.

Categoría “A”, agentes que se diseminan fácilmente

Los patógenos clasificados en la categoría “A” se diseminan con mucha facilidad o bien se pueden transmitir de persona a persona. Son agentes patógenos que producen muerte en un alto porcentaje y pueden ocasionar un grave problema de orden público.

Requieren una actuación especial de las autoridades sanitarias y no se puede dejar en los circuitos normales el control, tratamiento y notificación de casos.

Dentro de este grupo de peligrosos microorganismos se encuentra Bacillus anthracis, el agente que ha infectado a un cierto número de norteamericanos en lo que ya se considera una acción bioterrorista. También se encuentra en este grupo Clostridium botulinum, que produce botulismo, Yersinia pestis que provoca la peste, Variola major que produce la viruela, Francisella turalensis que produce la turalemia y finalmente la fiebre hemorrágica viral.

La fiebre hemorrágica viral agrupa un grupo de enfermedades virales de cuatro familias Arenavirus, Filovirus, Bunivirus y Flavivirus. Son virus RNA, el más conocido mundialmente es el Ébola.

Categoría “B”, agentes que se diseminan con poca facilidad

Los agentes de este grupo se diseminan más torpemente y las enfermedades que producen son menos graves y con menos mortalidad. Se considera que para su diagnóstico se requieren ayudas específicas a los canales normales de atención sanitaria y se debe aumentar la vigilancia sobre los casos desde el punto de vista epidemiológico.

Se incluyen como patógenos en esta categoría Coxiella burnetti, que produce la fiebre Q, Brucella species, que produce la brucelosis y Burkholderia mallei que genera la enfermedad conocida como muermo.


Categoría “C”, agentes de fácil producción y diseminación

En esta categoría se agrupan agentes infecciosos que pueden ser empleados en el bioterrorismo con suma facilidad porque su obtención a penas requiere tecnología. Se diseminan muy rápidamente y producen enfermedades mortales. Su impacto en la salud de poblaciones podría ser muy grave.

En este grupo “C” se encuentra el virus Nipah, que produce una encefalitis hemorrágica. Es un virus parecido al Hendra que ocasiona enfermedades en cerdos y aves salvajes. También son de este grupo los Hantavirus, los virus productores de fiebre hemorrágica transmitidos por garrapatas y los virus productores de encefalitis transmitidos por picadura de insecto.

Pertenecen a esta categoría la fiebre amarilla, producida por un virus de la familia Flaviviridae y la tuberculosis multiresistente producida por el bacilo Mycobacteria tuberculosis.

Indicios de infección por bioterrorismo

Hay una serie de signos de alerta que nos pueden hacer sospechar que estamos ante casos de enfermedad por bioterrorismo. Por ejemplo, un aumento rápido del número de enfermos en una población que no está normalmente expuesta a riesgos.

Es también un elemento que ha de hacer sospechar en un ataque bioterrorista la aparición de casos de enfermos con cuadros respiratorios y gastrointestinales que en lugar de tender a la curación se agravan, dando un comportamiento anormal de los cuadros víricos a los que estamos acostumbrados. Los cuadros víricos normales son benignos y autolimitados en los sujetos sin factores de riesgo.

Si aparecen enfermos con enfermedades infecciosas, aunque sean propias del área donde vivimos pero que aparecen fuera de la época habitual, podemos también sospechar que la enfermedad es inducida artificialmente. Un ejemplo sería que comenzasen a aparecer gripes en agosto en España.

También se debe sospechar si aparecen más muertes de lo esperado estadísticamente. La sospecha es mayor si aparecen diagnósticos de enfermedades inusuales y mencionadas en las categorías “A” “B” o “C” en personas no expuestas a su padecimiento por viajes, trabajo, etc.

Circuito previsto para la sospecha de casos de víctimas de bioterrorismo

Para la atención de la población general está en primera línea el médico de cabecera y los servicios de urgencias de la atención primaria. Lo lógico es que los casos se detecten en este nivel de la asistencia, aunque pueden también ser detectados en las urgencias hospitalarias.

Ante la sospecha de enfermedad infecciosa por agentes de la guerra biológica se notifica a las autoridades sanitarias, en España a los departamentos de Salud Pública y Gerencias de Atención Primaria que rápidamente lo comunican a los responsables de Atención Especializada.

El paciente se deriva entre tanto a la Atención Especializada donde se valora al paciente, se recogen muestras y se inicia la quimioprofilaxis o tratamiento preventivo empírico. Dependiendo de la gravedad del paciente, se le ingresa y trata en medio hospitalario o se deriva de nuevo a su médico de cabecera para que efectúe un seguimiento y la continuación de su quimioprofilaxis.

Si se confirma la presencia de enfermedad por el examen de las muestras recogidas, el paciente recibirá el tratamiento específico para el germen aislado, al que se le hace un estudio para averiguar a qué medicamento es más sensible. Por supuesto si no se confirma la enfermedad la quimioprofilaxis se abandona de inmediato.