Los respetuosos de la ciencia forman un breve espejismo en ciertos círculos, y los que estamos en éstos círculos tendemos a pensar que el pensamiento científico y la lógica tienen más alcance que el mundo de las creencias precientíficas.
Curanderos en el siglo XXI
Cuando las soluciones a los problemas de salud se desconocen o no son muy satisfactorios, las personas se desesperan y buscan salidas imposibles en el mundo de la superchería.
El fenómeno de los curanderos procede de la esfera de las emociones y sentimientos humanos, que no ha evolucionado a la misma velocidad que otras características de la especie. Los curanderos son la respuesta primitiva a la angustia que procede de lo desconocido.
Entre estos modernos gurus hay individuos de buena fe que ni siquiera emplean su actividad como medio de vida. Generalmente son personas que tienen una habilidad innata para la sugestión y saben inspirar seguridad.
También hay desalmados entre los curanderos. Son conocedores de las flaquezas de las mentes de las personas enfermas y sus familiares, y gestionan la desesperación y la fe con eficiencia. Con frecuencia son grandes observadores y conocen muy bien el comportamiento de las enfermedades.
Enfermedades que son habitualmente “carne de curandero”
Una de las habilidades de estos sujetos consiste en equipararse a la ciencia y a la medicina oficial, generalmente con desprecio a los medios científicos. Se apoyan en casos de curaciones que analizadas una a una no son más que remisiones parciales o remisiones espontáneas de enfermedades que cursan en brotes.
Absolutamente nadie puede exhibir una casuística como es debido en la que consten con datos enfermos curados en proporción distinta a la estrictamente natural.
Los enfermos incurables que padecen enfermedades evolutivas que cursan con periodos espontáneos de remisión son especialmente “carne de curandero”. La angustia que los pacientes tienen es manipulada por estas personas que les hacen creer que las fases naturales de mejoría son producto de sus acciones.
Un ejemplo de estas enfermedades es la esclerosis múltiple, enfermedad que va paralizando al sujeto hasta la muerte, preservando su capacidad mental hasta el fin. En los periodos de remisión incluso se recupera un poco la movilidad, característica esta muy rentabilizada por los modernos hechiceros.
Muchas otras enfermedades podrían servir de ejemplo, la mayoría de cánceres, la sarcoidosis, los reumatismos y muchas otras. Nadie ha demostrado en un estudio serio que los porcentajes de remisiones sean mayores acudiendo a los curanderos.
Las consecuencias nefastas de acudir a los curanderos
Las enfermedades psicosomáticas mejoran con la sugestión. Esto ha llevado a un ambiente generalizado de permisividad con estas prácticas. Hay quien invoca la capacidad de estas figuras como restauradores de la esperanza de muchos enfermos.
Vista la enfermedad como un desequilibrio, los médicos sabemos que un número no despreciable de enfermos evoluciona mejor de lo esperado por motivos no aclarados, pero que sabemos tienen que ver con la forma psíquica y la capacidad de enfrentamiento personal a la enfermedad.
Los posibles beneficios de la sugestión y recuperación de la esperanza se diluyen entre las nefastas consecuencias de acudir a los curanderos. Es muy frecuente el abandono de tratamientos con la euforia de haber encontrado un remedio mágico.
No menos frecuente es la estafa económica, secundaria a la dependencia psicológica que los pacientes incurables suelen desarrollar. Son bien conocidos múltiples casos de ruina económica de la familia, a manos de desalmados que cobran solo “la voluntad”.
La mente humana intuye que a más sacrificio, más recompensa, y los curanderos que no tasan su “trabajo” son habitualmente los que más dinero y bienes reciben de sus desesperados clientes.
Un mensaje transparente
En la ciencia no existe una puerta de atrás. No hay personas con poderes, no hay magias sino artificios. Hay gestores del miedo y de la angustia dispuestos a rentabilizar la desesperación de los enfermos.
La ciencia no tiene todas las respuestas, eso es evidente, pero los consensos son el resultado de comprobaciones muy serias y muy bien realizadas, que no se pueden comparar con las afirmaciones de ningún curandero, aún cuando sea bienintencionado.
Acudir a un curandero implica retroceder a los tiempos de la magia y del primitivismo, supone un riesgo para la salud y la posibilidad muy firme de ser estafado.
Existen diferentes caminos para llegar a la curación, algunos de ellos probablemente en el interior de cada persona, pero nadie tiene la clave de cómo usar esa tendencia al equilibrio, totalmente natural.






